PRI Sonora señaló que el aumento de precios ha reducido la capacidad de compra en los hogares. El partido plantea un cambio para que el dinero vuelva a rendir en la vida diaria.
El PRI Sonora puso sobre la mesa una de las preocupaciones más sensibles en los hogares: el dinero ya no alcanza como antes y esa realidad se vive todos los días en la mesa de las familias. Desde su posicionamiento, el PRI Sonora advirtió que el aumento constante en los precios de productos básicos ha transformado actividades cotidianas como hacer el mandado en un desafío económico, donde cada decisión implica sacrificar algo más.
Esta situación no es una percepción aislada, sino una experiencia compartida en distintos sectores. El PRI Sonora señaló que lo que antes permitía llenar el refrigerador hoy apenas alcanza para cubrir lo indispensable, evidenciando una pérdida sostenida del poder adquisitivo. Las familias han tenido que ajustar hábitos, reducir consumos y priorizar gastos, lo que impacta directamente en su calidad de vida y en su tranquilidad.
En este contexto, el PRI Sonora subrayó que la economía no puede medirse únicamente desde indicadores técnicos o discursos oficiales. La verdadera lectura está en los hogares, donde el ingreso ya no responde a las necesidades básicas. Tener dinero en el bolsillo deja de ser suficiente cuando este no alcanza para garantizar alimentación, servicios y estabilidad, generando una presión constante que se acumula día con día.
Además, el PRI Sonora destacó que esta problemática tiene efectos más amplios en el entorno social y económico. La reducción en la capacidad de compra afecta al comercio local, limita el crecimiento económico y genera un ambiente de incertidumbre que impacta tanto a trabajadores como a pequeños empresarios. Esta cadena de efectos demuestra que la economía familiar es el punto de partida para cualquier desarrollo sostenible.
Frente a este panorama, el PRI Sonora planteó la necesidad de recuperar el poder adquisitivo como eje central de la política económica. La propuesta no se limita a un discurso, sino a una visión donde el objetivo sea claro: que las familias vuelvan a tener dinero en el bolsillo y comida en la mesa. Esto implica generar condiciones que permitan estabilidad en los precios, fortalecimiento del ingreso y mayor certidumbre para el futuro.
Con este posicionamiento, el PRI Sonora reafirma que el reto no es menor, pero tampoco es inevitable. La apuesta es reconstruir una economía que funcione desde lo básico, donde el esfuerzo de las familias se vea reflejado en su bienestar. La visión es clara: recuperar un entorno donde vivir con tranquilidad no sea un privilegio, sino una condición alcanzable para todos, devolviendo a las familias la certeza de que su ingreso sí puede rendir.
