PRI Sonora advierte: el legado hídrico que hizo florecer el desierto está en riesgo y exige rumbo claro

El PRI Sonora subraya que el desarrollo agrícola del estado fue posible gracias a una planeación hídrica estratégica y sostenida. Hoy, ante la crisis de agua y la incertidumbre en el campo, plantea recuperar visión, inversión y gestión técnica.

Sonora se consolidó durante décadas como uno de los pilares agroindustriales del país gracias a una política hídrica estructurada que permitió transformar el desierto en una zona productiva. Con más de 29 millones de hectáreas de superficie estatal y una vocación agrícola estratégica en regiones como el Valle del Yaqui y el Mayo, el acceso al agua fue el factor determinante para detonar cadenas productivas, empleo rural y exportaciones. El modelo se sustentó en infraestructura, distritos de riego y planeación de largo plazo que dieron certidumbre a miles de productores.

Sin embargo, el escenario actual presenta tensiones crecientes. La sequía prolongada que en los últimos años ha colocado a buena parte del territorio sonorense en condiciones de sequía severa o extrema según reportes de monitoreo climático, la disminución en niveles de presas y la falta de nuevas inversiones estratégicas han generado preocupación en el sector agrícola. Productores enfrentan reducciones en volúmenes de riego, mayores costos operativos y menor previsibilidad para los ciclos agrícolas, lo que impacta directamente en la productividad y competitividad del estado.

El campo sonorense no es menor en términos económicos. La entidad se ubica entre las principales productoras nacionales de trigo cristalino, uva de mesa, espárrago y diversos cultivos de exportación. La reducción en disponibilidad de agua no solo compromete rendimientos, sino también empleos rurales y cadenas logísticas vinculadas a la agroindustria. La ausencia de una planeación hídrica integral y de inversiones oportunas en tecnificación y almacenamiento coloca en riesgo un sector que aporta de manera significativa al Producto Interno Bruto estatal y a la balanza agroalimentaria nacional.

En este contexto, el posicionamiento del PRI Sonora apunta a recuperar una visión de Estado en materia hídrica: planeación técnica, coordinación intergubernamental y fortalecimiento de distritos de riego con enfoque sustentable. La discusión no es ideológica, sino estratégica. La gestión del agua en una entidad desértica exige decisiones basadas en datos, infraestructura y previsión climática, no improvisación. La política pública en este rubro tiene implicaciones directas en seguridad alimentaria, estabilidad social y desarrollo regional.

El debate de fondo es claro: sin agua no hay campo, y sin campo no hay crecimiento regional sostenible. PRI Sonora plantea que defender el recurso hídrico implica proteger la productividad, el empleo y el futuro económico del estado. Recuperar la planeación hídrica no es una consigna política, sino una necesidad estructural para que Sonora continúe floreciendo incluso en condiciones adversas.

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