El PRI Sonora sostuvo que administrar la escasez hídrica no es suficiente y propuso impulsar inversión estratégica en sistemas de riego eficiente para proteger la producción agrícola y respaldar a pequeños productores ante la crisis de agua.
La crisis hídrica que enfrenta Sonora dejó de ser un escenario temporal para convertirse en un desafío estructural que impacta directamente en la producción agrícola. Presas con niveles bajos, ciclos de siembra reducidos y costos crecientes colocan al pequeño productor en una situación de alta vulnerabilidad.
Frente a este contexto, el PRI Sonora advirtió que limitarse a administrar la escasez no resuelve el problema de fondo. La política pública debe migrar de esquemas reactivos a estrategias de inversión que fortalezcan la capacidad productiva del campo bajo condiciones de menor disponibilidad de agua.
La tecnificación del riego permite optimizar el uso del recurso, elevar rendimientos por hectárea y reducir pérdidas. Para miles de productores de pequeña escala, acceder a este tipo de tecnología puede significar la diferencia entre continuar sembrando o abandonar la actividad.
El debate no es únicamente agrícola; es económico y social. El campo sonorense sostiene cadenas productivas, empleo regional y seguridad alimentaria. Cuando la producción cae por falta de agua o infraestructura, se afectan ingresos familiares, mercados locales y estabilidad rural.
El PRI Sonora planteó que la inversión en riego eficiente debe formar parte de una estrategia integral que contemple financiamiento accesible, acompañamiento técnico y coordinación entre niveles de gobierno. Apostar por la tecnificación es apostar por productividad sostenible en un entorno climático cada vez más exigente.
Garantizar agua para el campo no solo es una decisión técnica, sino una definición de prioridad política. La viabilidad del sector agrícola depende de soluciones estructurales que permitan producir hoy sin comprometer el mañana.
